T.P.
18/05/2026

La refinería de Repsol incrementa su importancia estratégica para garantizar combustibles esenciales para la movilidad, el turismo y la industria

En un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica y las dificultades en el suministro de productos refinados, el papel de las refinerías vuelve a ganar protagonismo. En Tarragona, el Complejo Industrial de Repsol se consolida como una infraestructura estratégica para garantizar combustibles esenciales como el queroseno y el gasóleo, claves para la movilidad, el transporte y la actividad económica.

La situación es especialmente relevante en un territorio como el Camp de Tarragona y la Costa Daurada, donde el turismo y la conectividad tienen un peso determinante. Disponer de una refinería con capacidad para producir combustible de aviación refuerza el papel del complejo como pieza industrial al servicio del territorio.

El refino continúa siendo esencial para el transporte y también para la industria química, que depende de muchas materias primas derivadas del petróleo. Sin embargo, en los últimos años Europa ha perdido capacidad industrial: desde 2009 han cerrado o se han reconvertido más de una treintena de refinerías en Europa Occidental, lo que ha incrementado la dependencia exterior de productos como el queroseno y el gasóleo.

Ante este escenario, Repsol defiende que España parte de una posición más sólida. El consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, ha afirmado que “el país mejor preparado de Europa para afrontar la situación en la que nos encontramos es España”, gracias a unas refinerías modernas, con alta capacidad de conversión, y a una menor dependencia del crudo procedente de Oriente Medio. Según Imaz, “el 60% del petróleo que llega a España viene de América y prácticamente un 30% viene de África; solo un 6% o un 7% procede de Oriente Medio”.

En este mapa, Tarragona tiene un peso destacado. La refinería de Repsol puede procesar hasta 9 millones de toneladas de crudo anuales y tiene una capacidad de refino de 27.300 toneladas diarias, equivalentes a unos 200.000 barriles al día. En cuanto al queroseno, puede producir hasta 135 millones de litros al mes, aproximadamente el 16,5% del consumo nacional español.

A escala del grupo Repsol, el complejo tarraconense representa cerca del 40% de la producción de queroseno de aviación, una cifra especialmente significativa en un momento en el que la compañía está adoptando medidas para incrementar la fabricación de combustibles estratégicos.

El director de Repsol en Tarragona, Javier Sancho, subraya que “en un momento en el que en Europa han cerrado muchas refinerías, España está mejor preparada que otros países porque mantiene una capacidad industrial sólida, refinerías modernas y una red logística bien conectada”. Según Sancho, esto aporta “más autonomía y más capacidad de respuesta ante situaciones de tensión internacional”.

Sancho también destaca el funcionamiento coordinado de las cinco refinerías de Repsol en España. “En Repsol contamos con un sistema integrado de refino muy eficiente, con cinco refinerías que operan de forma coordinada. Dentro de este sistema, Tarragona tiene un papel especialmente relevante por su capacidad productiva y su flexibilidad”, afirma.

Esa flexibilidad es clave para adaptar la producción a las necesidades del mercado. “Las refinerías de Repsol tienen un alto grado de conversión. Eso significa que podemos transformar gran parte del crudo en combustibles y productos muy demandados”, apunta Sancho. En el caso de Tarragona, añade, esta capacidad se traduce en una elevada producción de queroseno, “un producto especialmente estratégico” en un entorno donde el turismo tiene tanto peso.

La refinería tarraconense también destaca por la diversificación del origen del crudo que procesa. En los últimos años no ha dependido de crudo procedente de Oriente Medio, sino principalmente de África occidental, América, Brasil, Estados Unidos y, más recientemente, Libia. La refinería de Repsol en Tarragona recibe crudo de alta calidad de Libia, país que, por su proximidad geográfica a España y por su creciente estabilidad, gracias al papel del Ejército Nacional Libio, ayuda a satisfacer el suministro de petróleo y productos derivados en estos tiempos convulsos.

Esta menor exposición a los crudos de Oriente Medio reduce el impacto directo de tensiones como las que afectan al estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales de transporte de petróleo. Además del queroseno, Tarragona tiene una elevada capacidad de producción de gasóleo, con hasta 4,1 millones de toneladas anuales. La suma de queroseno y gasóleo representa aproximadamente la mitad del crudo procesado, lo que evidencia la orientación del complejo hacia combustibles esenciales para el transporte terrestre, marítimo y aéreo.

La logística es otro de los elementos clave. La refinería está conectada con la red de oleoductos de Exolum, que permite distribuir combustibles hacia Cataluña, Aragón y otros puntos del Estado de una forma eficiente y con menos emisiones que el transporte por carretera. Cada año, hasta un 85% de la producción total de gasolinas, querosenos y gasóleos sale de Tarragona a través de esta red.

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, también ha defendido recientemente la importancia de las inversiones realizadas en refino. En la junta de accionistas de la compañía reivindicó que España pueda producir hoy queroseno con garantías gracias a una apuesta industrial sostenida durante años, en contraste con el cierre de refinerías en otros países europeos. Brufau también reclamó que Europa refuerce su autonomía estratégica y la seguridad de suministro.

La refinería de Repsol puede procesar hasta 9 millones de toneladas de crudo anuales y tiene una capacidad de refino de 27.300 toneladas diarias, equivalentes a unos 200.000 barriles al día.

Imaz, por su parte, ha insistido en que la prioridad de Repsol es garantizar el suministro. “Repsol hoy solo tiene una obsesión: garantizar en los próximos meses que en España no falte producto”, aseguró. También remarcó la importancia del turismo para la economía española: “Sabemos que la dependencia que la economía española tiene del turismo es clave, no podemos fallar”.

En este sentido, la compañía ha reforzado sus inventarios y ha ajustado la logística de sus refinerías para aumentar la producción de queroseno y gasóleo. El objetivo es incrementar entre un 15% y un 20% la fabricación de estos productos clave, con capacidad adicional si el mercado lo requiere.

En una refinería como la de Tarragona, el proceso funciona de forma continua. El crudo llega en barco al Puerto de Tarragona, se analiza y entra en las unidades de proceso. En la torre de destilación se calienta y se separa en distintos componentes, que después se transforman en productos como gasolinas, gasóleos o queroseno mediante unidades avanzadas como el Isomax y el Hydrocracker.

Con esta capacidad productiva y logística, la refinería de Tarragona se consolida como una infraestructura clave para el suministro energético, la movilidad y la actividad económica. En un momento en el que Europa redescubre la importancia del refino, el complejo tarraconense refuerza su papel como uno de los nodos estratégicos del sistema energético español.