T.P.
16/07/2025

Port Tarragona ha rendido homenaje al expresidente Antoni Pujol, impulsor de la transformación cultural del Moll de Costa, dedicándole una plaza en reconocimiento a su labor. El acto, celebrado coincidiendo con la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de la gente de mar, ha contado con la presencia del propio homenajeado y diversas autoridades.

La nueva Plaza Antoni Pujol se ubica en la rotonda de acceso al Pont de la Petxina, un enclave simbólico que conecta la ciudad con el Serrallo y marca el inicio del Moll de Costa. En ella se ha instalado una placa conmemorativa que reconoce “su dedicación y servicio al Port y a la ciudad de Tarragona, iniciando la actividad cultural del Moll de Costa”.

Durante su presidencia, entre 1987 y 1995, Pujol lideró una profunda modernización del Port de Tarragona, destacando la construcción de los muelles de Andalucía y Galicia, la adquisición de 150 hectáreas en Vila-seca para la futura Zona de Actividades Logísticas (ZAL), y la reconversión de antiguos espacios portuarios en equipamientos culturales abiertos a la ciudadanía.

El presidente actual de la Autoridad Portuaria, Santiago J. Castellà, destacó que “Antoni Pujol tuvo la visión y el acierto de abrir el Moll de Costa a la ciudadanía, convirtiéndolo en una auténtica Rambla de la Cultura”.

En el acto también participaron Kyriat Mercado, directora de Polítiques del Litoral de la Generalitat de Catalunya, y Ignacio García, teniente de alcalde de Urbanismo del Ayuntamiento de Tarragona, quienes valoraron la transformación de la fachada marítima en las últimas tres décadas, con el Moll de Costa como epicentro.

Durante su mandato, Pujol impulsó la creación del Centre d’Estudis Marítims i d’Activitats del Port, así como del Port Esportiu, en colaboración con el Club Nàutic, fomentando el turismo náutico y deportivo. Asimismo, fue pionero en elaborar el Pla d’utilització dels espais portuaris en 1992, siendo el primero de este tipo en el Estado.

Otro de sus hitos fue atraer la empresa Fruport al muelle de Reus, trasladando el tráfico de sólidos a granel a una zona alejada del centro urbano y consolidando al Port de Tarragona como líder en el movimiento de fruta tropical.