T.P.
25/02/2026

El espacio, situado en aguas del Puerto de Tarragona y gestionado por la Sociedad de Exploraciones Submarinas (SES), ha triplicado recientemente su superficie con el objetivo de reforzar la protección de su elevado valor ecológico.
El Parc Subaquàtic del Port de Tarragona se ha convertido en el primero de todo el Estado en disponer de una réplica digital en 3D que documenta con precisión esta zona del fondo marino. El avance ha sido posible gracias al trabajo del equipo del proyecto Thalassa Patrimonio Subacuático, que ha llevado a cabo un exhaustivo proceso de fotogrametría para escanear los principales elementos de este espacio, situado a unos 24 metros de profundidad junto a la escollera.
El registro ha permitido obtener modelos tridimensionales de alta precisión de seis pecios, entre los que destacan la Dragonera, el Golf de Lleó y los Hermanos Aguado, además de dos elementos artísticos sumergidos —un belén y un pesebre de grandes dimensiones— y tres grandes anclas. También se ha cartografiado con detalle una zona de especial interés biológico conocida como la Catedral.
Toda esta información se ha integrado en un mapa divulgativo accesible mediante códigos QR, que permite a los buceadores visualizar previamente la morfología de los puntos de inmersión. Esta herramienta supone un avance en la seguridad del buceo recreativo, al facilitar el conocimiento de las estructuras y accesos, reducir riesgos y minimizar el impacto accidental sobre el entorno. Asimismo, amplía el acceso al conocimiento marino, ya que ofrece una experiencia inmersiva también a personas que no practican submarinismo.
La digitalización pone en valor un espacio pionero que nació en 1995, cuando la Autoridad Portuaria de Tarragona delimitó un área exclusiva para el buceo en la que se prohibió la navegación. En la actualidad, el parque está gestionado por la histórica Societat d’Exploracions Submarines de Tarragona, encargada de coordinar las inmersiones y velar por la seguridad.
Más allá de su atractivo deportivo, el enclave se ha consolidado como un refugio de biodiversidad. En los restos de la Dragonera, hundida de forma controlada en 1994, se han identificado más de 552 especies. En 2024, el puerto decidió triplicar la superficie protegida hasta alcanzar las 10,8 hectáreas, reforzando su apuesta por la conservación y la economía azul.
Esta actuación forma parte de la prueba piloto del proyecto Thalassa, una iniciativa destinada a documentar digitalmente los principales barcos sumergidos del litoral catalán. Actualmente, el equipo trabaja en la recreación en 3D del cementerio de buques de L’Ametlla de Mar y de las aguas de Palamós, donde ya se ha digitalizado el pecio Boreas. Los avances se presentarán próximamente en el Mediterranean Diving Show de Cornellà, centrado en el uso de la tecnología para preservar el patrimonio submarino.






