Eduardo Palacio, Director de la Fundación Aduanera

J.A.D.
05/09/2014

 

Es un modelo único en España. Una Fundación privada especializada en el Derecho de Aduanas, y con una vocación dirigida a la formación y ayuda a las empresas relacionadas con el sector exterior. Todo un reto que viene a cubrir un espacio formativo y de consulta muy necesario para nuestra economía.

 

Eduardo Palacio, Director de la Fundación Aduanera

 

¿Cómo nace y misión tiene la Fundación Aduanera?

La Fundación para la Difusión del Conocimiento y el Derecho Aduanero, coloquialmente la Fundación Aduanera, nace en abril de 2010 como entidad jurídico-privada sin ánimo de lucro con la finalidad de promover la formación, la educación y la investigación en el campo del comercio internacional y el derecho aduanero y la difusión y desarrollo de buenas prácticas aduaneras. Nace impulsada por las entidades Arola Aduanas y Consignaciones y Europea de Expediciones, íntimamente ligadas al servicio del comercio exterior. La Fundación Aduanera, en el ámbito del conocimiento aduanero, es un instrumento de apoyo a las empresas que, en el desarrollo de su actividad, se encuentran en mayor o menor medida vinculadas al comercio internacional. Es, pues, una organización sin ánimo de lucro que tiene como único interés ayudar a las empresas.

 

Parece un modelo único al menos en el Estado.

Que yo sepa así es. No conozco otra organización privada, con las características que le acabo de indicar, que pretenda altruistamente ayudar a resolver los problemas aduaneros con los que se enfrentan los operadores, por lo que se puede decir que es única en el Estado.

 

¿Existe déficit formativo en temas aduaneros en nuestro país?

Es muy recurrente decir que venimos a llenar un espacio vacío, pero así es. Dar formación aduanera directamente a las empresas que comercializan con el exterior, resolviendo los problemas con los que a diario se enfrentan, es nuestra misión. Por supuesto que en el país hay acciones formativas aduaneras, pero están más vinculadas a los que prestan los servicios de apoyo a las empresas que comercializan las mercancías. Nosotros vamos directamente a estas últimas. Hemos visto que en un mundo tan globalizado, con tanta dependencia del exterior, la empresa necesita formar a las personas que trabajan en esta área. Pues ahí vamos nosotros.

 

Los despachos de aduanas de la Administración acumulan una serie de especialidades cada vez más complejas. Hace tiempo que ya no son un mero recaudador de impuestos…

Tiene razón; en el mundo aduanero los derechos de aduanas han perdido importancia recaudatoria, aunque son todavía importantes cuando las mercancías proceden de determinados países. Pero la cobran, cada día más, otras medidas de protección y de vigilancia de los intercambios. Las corrientes comerciales son cada vez más intensas y más complejas, por lo que la Unión Europea debe estar vigilante de las mercancías que atraviesan sus fronteras. Es por lo que los despachos de aduanas, como control administrativo, cada vez son más especiales. Es la empresa la que debe conocer qué controles administrativos se llevarán a cabo sobre sus mercancías.

 

Desde un punto de vista privado, durante años el acceso al ejercicio de la profesión parecía un tanto libre. ¿Han cambiado las cosas?

El ejercicio de la profesión que se relaciona con la administración aduanera siempre ha estado regulado. El acceso ha sido y es libre pero la aduana española siempre ha establecido mecanismos de control por los que autorizaba su ejercicio. En esto siempre ha habido diferencia con el asesoramiento fiscal del resto de tributos. La razón hay que buscarla en la necesidad de controlar el paso de la frontera.

 

Por otra parte, imagino que el Código Aduanero Modernizado ha venido a poner cierto orden en las transacciones, al menos en la Unión Europea.

Pues sí, siempre las nuevas normas tratan de adaptarse a los nuevos tiempos. En este sentido el avance de las tecnologías, junto al desarrollo de los medios de intercomunicación, han hecho posible que surja, como gran novedad, el despacho centralizado comunitario que abaratará costes y obligará a las empresas a hacerse más competitivas. Configurar a la Unión Europea como un único país a efectos aduaneros conlleva poder superar los localismos nacionales y que las transacciones efectivamente lo sean con despacho único, cualquiera que sea su punto de entrada. Es así cómo el Código Aduanero Modernizado se convierte en un reto al que se deberá dar acertada respuesta.

 

Otra cosa es hablar de países extracomunitarios…

Como sabemos no todos avanzamos con la misma rapidez. En este sentido la Fundación Aduanera también se pone al servicio de las empresas para ayudarles a resolver los problemas que tengan en los países extracomunitarios con los que se relacionen. Es nuestra voluntad estar a su servicio para, especialmente en relación con los países que hablan nuestro idioma, interesarnos en solucionar las cuestiones que les preocupen. Estamos intentando crear lazos de intercomunicación con las autoridades aduaneras de esos países.

 

Lo ideal sería buscar la máxima simplificación en los trámites aduaneros.

Naturalmente, sobre todo en los flujos reiterados y repetitivos que no conlleven riesgo alguno. Quiero comentarle que la Fundación también está trabajando con la Administración para facilitar los trámites aduaneros en aras a una mayor simplificación. En este sentido la llamada “ventanilla única”, con trámite administrativo único, es un reto al alcance de la mano. El desarrollo de la figura del despacho simplificado en depósito aduanero privado debe ser un objetivo de las empresas. Para ello debemos prepararlas.

 

En nuestro país, la crisis ha empujado a muchas empresas a buscar en el exterior salida a sus productos, convirtiendo la exportación en una necesidad.

Es una opción que se ha convertido en una inexorable necesidad. Aquí la seguridad juega un papel fundamental por lo que tenemos que ayudar a facilitar ese marco seguro, reduciendo al mínimo los riesgos. La Fundación pretende ayudar a crear ese entorno de trabajo seguro. Ni que decir tiene que nuestras exportaciones son importaciones en su lugar de destino, por lo que debemos facilitar esta actividad exportadora informando y formando sobre la problemática aduanera de los países de destino. Como le he dicho, en un primer paso, hemos comenzado a crear distintos vínculos aduaneros con los países de habla hispana.

 

Uno de los objetivos de la Fundación es la organización de seminarios y jornadas. ¿Puede adelantarnos un esquema de los próximos eventos?

Estamos organizando diversos seminarios a celebrar en el cuarto trimestre de este año. Le puedo adelantar los siguientes:

Unión Europea – USA. La problemática en el intercambio de sus mercancías. El IVA a la importación, el IVA intracomunitario y el IVA asimilado. Su problemática. El Código Aduanero Unificado. Su desarrollo futuro. Fiscalidad aduanera de los productos textiles.

 

Aprovecho la ocasión que me brinda su entrevista para decirle que la Fundación Aduanera publica en formato digital la revista “Aduana Revista de Comercio Internacional” en castellano y en inglés. Es una publicación trimestral, altamente técnica, sobre comercio exterior en la que participan con artículos las distintas organizaciones internacionales vinculadas con las aduanas. (www.revistaaduanas.org). Estamos modernizando nuestra página web con los nuevos contenidos en los que está trabajando la Fundación. La abriremos en cuanto esté disponible su acceso. Trabajamos en crear un consultorio aduanero para las empresas. Se podrá dirigir a la Fundación quien lo desee planteándole la pregunta de la que quiera conocer la respuesta cierta. Este consultorio tendrá toda la privacidad necesaria. Ya hemos firmado un convenio de colaboración con una organización empresarial a fin de ayudar a las empresas a las que atiende. Estamos abiertos a firmar este tipo de acuerdos.

 

Eduardo Palacio tiene una vinculación estrecha con Tarragona: fue delegado de la AEAT, una etapa en la que se dedicó a mejorar la organización interna de la Delegación. Quizá por haber pasado por la Administración, al frente de un departamento muy ‘sensible’, ha perfilado también la vocación de la Fundación, muy orientada a ‘dar servicio a las empresas’.

 

PERFIL

Edad: 71 años.

Profesión: Inspector de Hacienda (jubilado).

Aficiones: Esquí, montañismo, lectura, viajar.

Rasgos principales de su carácter: Perseverante, optimista, empático.