T.P.
17/12/2021

El sector quiere impulsar mejoras en la calidad del transporte.

El sector vacuno está dispuesto a hacer frente a los nuevos retos e introducir mejoras en el transporte de los animales siempre que las nuevas exigencias se apliquen desde un punto de vista «rigurosamente científico» y no desde percepciones subjetivas. Asimismo, “hay que tener en cuenta la calidad del viaje y no sólo su duración”.

Estos son algunos de los aspectos tratados en la mesa redonda, organizada por Asoprovac Catalunya en el Port de Tarragona, en la que se ha debatido sobre las amenazas y los retos de la exportación de bovinos vivos. En la misma han participado representantes de la asociación, de la administración estatal y catalana, del sector agro-ganadero y de la Autoridad Portuaria de Tarragona, entre otros.

La exportación de animales vivos es un comercio estratégico para el sector vacuno, tanto por su potencial económico por el papel que juega en la regulación del mercado interno, como por el mantenimiento de la actividad en el territorio rural. El objetivo era que los actores implicados aportaran su punto de vista al respecto, mediante un análisis de puntos débiles y de estrategias que se pueden trabajar conjuntamente para consolidar y mejorar la exportación de animales vivos desde nuestro país.

Así, el secretario general de la Delegación del Gobierno en Cataluña, Simón Pérez, reiteró la trascendencia del sector en el ámbito económico, social y demográfico. Al respecto, ha señalado que «tenemos varios retos, como la estabilidad de plantillas, la ampliación de horarios o agilizar los trámites burocráticos».

Por su parte, Carolina Cucurella, de la Unión Européenne du Commerce du Bétail et des Métiers de la Viande (UECBV), ha dejado patente que el reciente informe de la Comisión de Bienestar Animal de Bruselas, que entre otros apuesta para sustituir las exportaciones de animales vivos por la exportación de carne, no tiene en cuenta que la demanda de animales de los países del norte de África sería sustituida por envíos de animales desde Sudamérica con consecuencias de empeoramiento del bienestar animal y de la huella global de carbono.

Por último, las diferentes administraciones han resaltado que el Port de Tarragona es un centro estratégico como punto de exportación de animales vivos, no sólo de Cataluña sino también de Aragón y Castilla León. Todos los operadores coincidieron con el elevado nivel de exigencia de los controles de documentación y bienestar animal existentes que permiten mantener la trazabilidad y minimizan los incidentes en los trayectos hasta destino.