J.A.D
03/08/2020

Los puertos secos son clave para ampliar el hinterland portuario

La carrera por ubicar puertos secos en el interior de la Península es uno de los grandes retos en el que trabajan los enclaves portuarios de mayor potencial del  país. Esta expansión hacia el interior  está llevando a varios puertos  a un rediseño de sus estrategias de crecimiento con la idea de ampliar su hinterland natural.

Estar presente con un puerto interior es de vital importancia no solo para atender la demanda actual, sino para fomentar tráficos que cubran las expectativas de negocio. En esta carrera ser el primero no cuenta tanto, pero sí el que mejor capacidad y operatividad oferte. Y es que, de cara  a futuro, el sector logístico necesita encontrar nuevas formas de transporte y gestión de mercancías para hacer frente a las necesidades que demanda un contexto económico, como el actual, en el que impera la deslocalización económica, y en el que se tiende a una mayor limitación de stocks y un previsible aumento de la demanda.

Los puertos secos surgieron como consecuencia del aumento del tráfico de mercancías, que llevó a buscar ubicaciones en el interior que permitieran el flujo de trenes, con lo que se descongestionaba  la actividad de los puertos tradicionales, ubicando en las nuevas plataformas todos los servicios administrativos y aduaneros, entre otras ventajas. Además, como valor añadido, los puertos secos disminuyen notablemente el impacto ambiental, gracias  a la apuesta ferroviaria.

La diferencia entre un puerto seco y una plataforma logística es la intermodalidad, es decir, la articulación de diferentes modos de transporte utilizando una única medida de carga (generalmente contenedores). De esta manera se consigue realizar las operaciones de trasbordo de cualquier mercancía más rápidamente con la ventaja de que el control aduanero se realiza en ese recinto, y no en el puerto tradicional.

El modelo más usual  de implantación para una autoridad portuaria es el de la participación en el accionariado del puerto seco, en el que puede converger como accionista junto a empresas privadas. Sin embargo, existen ejemplos en el que varias autoridades portuarias son accionistas en un mismo puerto seco;  o bien, en algunos casos, un solo puerto figura como único accionista del proyecto y, por tanto, propietario de todo el complejo logístico.

El Puerto de Tarragona no podía quedarse al margen de esta vía de expansión,  que ofrece múltiples ventajas para los operadores y para el propio enclave, que crece hacia el interior dotándose de una terminal intermodal, que ayuda a descongestionar tráficos y potencia el volumen de mercancías.

En esta idea trabaja el enclave tarraconense, cuya  proyección hacia el interior se ejemplifica en dos proyectos, cada uno de ellos singular en su especialidad. El primero de ellos es su inversión estrella: la Terminal  Intermodal Puerto Centro de Marchamalo (Guadalajara), que será la más grande terminal ferroviaria de mercancías de España, con una extensión de 150.000 metros cuadrados y capacidad para operar trenes de 750 metros. La conexión con la terminal ferroportuaria de La Boella convertirá la nueva plataforma en nodo de cambio de ancho cuando se conecte con el ancho UIC del Corredor Mediterráneo. Además, el Puerto de Tarragona tiene previsto  incrementar los tráficos con su hinterland y expandirlo hacia Madrid y la zona centro de España, e incluso captar tráficos continentales de la carretera al ferrocarril y viceversa. Este puerto seco trabajará básicamente con TEUs, como suele hacerlo la mayoría de plataformas de este tipio.

En Puerto Centro, la APT ha invertido 20 millones de euros y prevé el inicio de obras para finales de este año o principios de 2021.

Un segundo frente de posibilidades de inversión en puertos secos se encuentra en la especialidad  agroalimentaria, en la que la APT estudia diversos opciones para una única ubicación que determinará este mismo año, después de barajar varias ubicaciones , tanto en Catalunya como en Aragón.

 

Varios puertos inmersos en este modelo

En esta expansión hacia el interior, varios puertos españoles llevan tiempo trabajando con este tipo de plataformas. Generalmente, a través de una participación accionarial en el puerto seco. Barcelona, el enclave pionero en esta modalidad, lo hace en Azuqueca de Henares, Coslada, Zaragoza, Girona y Perpignan. El Puerto de Bilbao, con plataformas en Jundiz (Álava), Burgos, Azuqueca y Coslada. Valencia tiene presencia en Coslada y Zaragoza. La Autoridad Portuaria de Santander,  con participaciones en los puertos secos de Azuqueca y Zaragoza (puerto seco Santander Ebro). La previsión es que el mapa de puertos interiores se expande en los próximos años, mediante ampliaciones o creación de nuevos.

Este artículo se publicó en el Anuario del Port de Tarragona 2020