T.P.
21/07/2020

El gánguil Ardenza realiza las tareas de banqueta de cimentación y aporta la graba de enrase.

El Puerto  entra de lleno en la tercera fase de la construcción del muelle de Balears con la colocación de la banqueta de cimentación y el enrasado del material que se ha depositado en el fondo marino para la futura colocación de los cajones.

La tarea de nivelar la banqueta de cimentación es clave para el posterior enrasado. La banqueta de cimentación consiste en colocar el material de escollera, proveniente de la cantera de Vallcarca, de forma más uniforme con la ayuda del gánguil Ardenza. Posteriormente, se colocará la graba de enrase que consiste al crear un lecho de piedra más pequeña para obtener una superficie plana donde, en fases posteriores, colocar los cajones de hormigón.

Ambas tareas -banqueta de cimentación y graba de enrase- las lleva a cabo el gánguil Ardenza, una embarcación proveniente de Galicia y de 52,48 m de eslora, y 700 m³ de capacidad, está equipada además con una excavadora. Es por eso que se lo utiliza como embarcación auxiliar para las tareas más delicadas de finalización de la banqueta y para colocar la graba de enrase.

Los trabajos de colocación de las 1.232.000 toneladas material de la escollera continúan a buen ritmo, una vez la fase de enrasado esté completada se pasará a la colocación de los cajones fabricados en el dique flotante “Mar del Aneto”. Este proceso es clave para fijar las bases del nuevo muelle.

El dique flotante “Mar del Aneto”, instalado al muelle de Catalunya, empezará a fabricar los cajones en las próximas semanas. Estos cimientos de hormigón se colocarán encima del material de escollera de la base una vez el material esté enrasado.

Se fabricarán 11 cajones de 41,05 m de eslora, 16,75 m de manga y 21,30 m de alto. El peso de un cajón vacío será de 7.288,80 toneladas, mientras que lleno se calcula que será de 33.440,65 toneladas.

El nuevo muelle de Balears transformará la fisionomía del Port de Tarragona. Esta nueva infraestructura cambiará de forma sustancial el espacio del dique de Llevant destinado al atraque de los cruceros, puesto que tendrá una superficie de 4 hectáreas y 460 metros de largo. Y que en un futuro podría ampliar servicios para sólidos a granel y terminales multipropósito.