J.A.D.
09/01/2020

El Puerto de Tarragona cuenta con uno de los argumentos de mayor peso para hacerse con gran parte del protagonismo futuro de la economía en las comarcas de Tarragona. La Zona de Actividades Logísticas (ZAL),  que recientemente ha conseguido todos los parabienes administrativos, puede capitalizar buena parte de las expectativas de crecimiento de la economía local. Y,  paralelamente, va a ser un termómetro de la misma.

La  ZAL es un capítulo añadido al potencial que va a  generar estos próximos años  la infraestructura portuaria, al que debe añadirse la apuesta expansiva de su hinterland, con las dinámicas de los puertos secos, y muy singularmente el proyecto de Puerto Centro en Marchamalo (Guadalajara). Este desarrollo hacia el interior de la Península merece un capítulo aparte, que no trataremos aquí.

Imagen virtual de la ZAL en plena ocupación.

Pero la ZAL, al ser claramente una apuesta local, viene a determinar el alcance de otras iniciativas inversoras, algunas que están en estudio o en vías de ejecutarse, y otras que llegaran gracias  a la dinámica de las empresas que se instalen en ella. Una carrera, la de conseguir potencial inversor,  en la que el Puerto de Tarragona puede conseguir algunos metros de ventaja a la competencia especializada.

Precisamente, la primera y gran ventaja que ofrece la ZAL, más allá de su ubicación privilegiada, y su conectividad, es su tamaño: cerca de un millón de metros cuadrados disponibles, que la diferencia claramente respecto a otros proyectos que se han acometido en los últimos años en entornos portuarios próximos, especialmente los de la comunidad valenciana. Este no es un tema menor, puesto que para empresas que requieren  volumen, pueden ver una oportunidad en esta nueva plataforma logística.

De hecho, la comercialización de los espacios de la ZAL ya se ha iniciado, con la perspectiva que en 2021 se instalen en ella las primeras empresas. 92 hectáreas que van a dar mucho juego y pueden alimentar nuevas dinámicas de crecimiento en el territorio.

Los equipamientos de este tipo velan por la reducción de costes logísticos en ámbitos portuarios, pero además tienen que desarrollar capítulos dedicados a la formación, a la promoción y al desarrollo de la comunidad logística, aspectos que pueden multiplicar su atractivo.