T.P.
11/11/2019

La compañía Costa Cruceros tiene planificado reducir sustancialmente en 2020 el número de escaldas en el Puerto, pasando de las 36 registradas esta temporada a las 16 planificadas para el próximo año. Así se desprende de la oferta que la compañía ya está comercializando a través de las agencias de viaje, en la que ya no aparece el crucero semanal que venía operándose en temporada desde el 2017, y que sumaba el grueso de las escalas de cruceros en la infraestructura.

La primera consecuencia de esta medida será que el enclave no verá, con todo seguridad, que en 2020 se alcancen las cifras de este año, con algo más de 100.000 cruceristas que han pasado por las instalaciones portuarias, y que había situado a Tarragona como uno de los puertos de mayor crecimiento en este sector entre todas las autoridades portuarias. Costa acaparaba un 60% de esta cifra, concentrados básicamente en su ruta en la que Tarragona era puerto base, y otras esporádicas de otros buques de la compañía.

Costa Cruceros únicamente efectuará 16 escalas el próximo año en Tarragona.

La reducción de escalas se ejemplifica claramente con la desaparición del crucero semanal regular con el que Costa operaba desde el Puerto y por el que había ido sustituyendo cada temporada los barcos por otros de superior capacidad. Primero fue el neoRiviera en 2017, al que remplazó el año siguiente el Costa Victoria, con capacidad para 2.394 personas.  Y este 2019 ha sido el Costa Fortuna, con capacidad para 3.470 pasajeros. La ruta se ha repetido durante 19 domingos, entre el 26 de mayo y el 13 de octubre.

Sin embargo, la compañía no deja Tarragona como puerto base, ya que ha decido apostar, según la oferta que venden en las agencias de viaje, por su ruta de 11 días, que parte desde Tarragona y finaliza en Tolón, tras un  periplo por el Mediterráneo Occidental. Esta ruta será operada el próximo año por el Costa Victoria.

La Autoridad Portuaria de Tarragona y en especial la Taula Institucional de Creuers tienen ahora el enorme reto de hacer cristalizar las propuestas que han lanzado a diversas navieras para que contemplen a Tarragona como de sus futuras escalas. En su día se consiguió lo más difícil, tras 30 años de gestiones, que una naviera fijara una de sus rutas en Tarragona como puerto base. Ahora el reto se multiplica.