J.A.D.
12/09/2019

El fin de la Central Térmica de Andorra, cuyo cierre está previsto para junio del próximo año, dejará en total desuso la línea férrea propiedad de la eléctrica Endesa, y por la que se transportaba desde el Puerto el carbón para alimentar la central del municipio turolense.

La compañía eléctrica ya ha mostrado su voluntad de ceder la línea, para que se le dé un nuevo uso que pueda favorecer la posibilidad de dinamizar empresarialmente la localidad, tras el cese de actividad de la Central Térmica. El Ayuntamiento de Andorra quiere aprovechar la salida al Mediterráneo que ofrece esta conexión, y la vocación de la Autoridad Portuaria de Tarragona (APT) en ampliar su hinterland en Aragón.

Antes de un año cesarán prácticamente las operaciones de carbón en el Puerto.

Para ello, ambas instituciones se han emplazado al próximo 24 de septiembre a una reunión para tratar de las posibilidades de dar un nuevo uso a la línea férrea que une el enclave con la población turolense, según recoge el medio local La Comarca.  El alcalde  de la localidad, Antonio Amador señala que “se podrían hacer centros logísticos para exportar o crear un almacenamiento portuario. Tenemos las vías, tenemos terrenos y es algo que intentaremos ofrecer a las empresas para que se implanten en Andorra».

El consistorio andorrano estudia esta posibilidad como una más dentro de los refuerzos que necesita el municipio para relanzar su economía una vez se produzca el cierre de la Térmica. La conexión con el puerto tarraconense ofrece una línea de trabajo que podría encajar con los futuros planes de la APT.

De hecho, la APT tiene definidos dos proyectos de ampliación de su hinterland hacia Aragón. Por una parte, uno que ya es una realidad: la terminal cerealista de Monzón, que este mes de septiembre reemprende su tráfico ferroviario con el Puerto. Y, por otra parte, el puerto seco de Caspe, en el que la APT pretende ocupar una parte para levantar una infraestructura especializada en agroalimentario, también con conexión por ferrocarril.

Por otra parte, el cierre de la Térmica de Andorra supone también la práctica finalización del tráfico de carbón en el Puerto, por lo que para el enclave cualquier expectativa de ampliar su espacio externo de influencia puede ser una oportunidad para no perder volúmenes.