J.A. DOMÈNECH
09/09/2019

Los resultados de la primera mitad del año vienen  a acreditar un dato recurrente: pese a la diversificación en tráficos, el Puerto de Tarragona depende en gran medida de los graneles líquidos. Un porcentaje que podemos establecer en una media constante del  65% de todo el movimiento generado en el enclave, y que mantiene de forma regular año tras año. En el periodo comentado, de enero a junio de este año, por ejemplo, petroquímicos registró 11 millones de toneladas (+13,9%)  del volumen total de 16,9 millones movido en el Puerto.

Este protagonismo  hace que, en un futuro, quizá no tan lejano,  la infraestructura vea peligrar sus volúmenes globales, ante la más que previsible reducción de sus tráficos petrolíferos. Dos factores anuncian esta tendencia. Por una parte, el objetivo mundial hacia la descarbonización, y muy especialmente en Europa, donde se están implementando plazos concretos para determinadas materias, significativamente en el uso de combustibles fósiles en automoción. Y sus consecuencias en el mundo laboral: en España, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este proceso afectará  a 1,5 millones de empleos en los próximos 15 años.

Y, por otra, la especialización, cada vez mayor, hacia la que tiende la industria petrolífera, que puede llevar a deslocalizar producciones como las del refino de petróleo, que buscarán ubicarse en origen. Una tendencia que ya empieza a ser una realidad.

Petroquímicos ha sido siempre el tráfico que apuntala las cifras del Puerto.

Los responsables de la Autoridad Portuaria (APT)  llevan años trabajando en la diversificación de cargas, todo ello de la mano de los operadores privados. Los resultados han sido dispares, y poco significativos en volumen, pero al menos el enclave cuenta con nuevas especialidades que hace una década estaban ausentes de su porfolio.  Relevantes han sido las apuestas en TEUs, de la mano de DP World (terminal puesta en marcha en 2010), que no cesa en su empeño en posicionarse en Tarragona, pese a que los resultados no acompañan del todo esa voluntad.

Destaca también el nuevo tráfico de animales vivos (primera operativa en 2012), que sitúa al Puerto como segundo referente estatal tras Cartagena, y uno de los principales de Europa. Igualmente, la importación de pasta de papel, que convierte al Puerto en un hub importante para el sector;  el project cargo; y el relanzamiento del tráfico de automóviles, como uno de los movimientos más significativos incorporados en los últimos años, suman como ejes importantes en la diversificación. Y la gran estrella entre las novedades: los cruceros. Operativa muy vistosa y de impacto positivo en el entorno, pero quizá con unos réditos para la APT lejos del que proporcionan otro tipo de buques.

La clave de las expectativas  se apoyará en dos estrategias nucleares: la ZAL y el puerto seco de Puerta Centro en Guadalajara

Por otra parte, además de petroquímicos, el Puerto sigue teniendo buenos comportamientos en agroalimentario (liderazgo en el Mediterráneo, y con previsible récord para este año, así como en carbón. En el primer caso, diversos factores hacen creer que los agriproductos mantendrán la buena tendencia en los próximos años. No será así para el carbón, que disminuirá drásticamente , perdiendo el enclave el liderazgo estatal  que ejercía hasta hace poco.

Pero, en volumen, como apuntamos, el Puerto es totalmente dependiente de petroquímicos.  De hecho, cuando de forma intermitente se anuncia una parada técnica en las refinerías, para su puesta a punto,  la consecuencia directa es una merma de volúmenes significativa en el global del  tráfico. Aunque, naturalmente, en clave de futuro no desaparecerá del todo este tráfico en la infraestructura. Habrá oportunidades incluso de crecimiento para las plantas de la industria ubicadas en nuestro territorio, gracias a su creciente especialización, pero difícilmente en los volúmenes que conocemos actualmente que se concentran en el refino de petróleo.

Nuevas perspectivas

El reto es, pues,  mayúsculo. Los tráficos que ejemplifican la diversificación de los últimos años deberían mejorar sus expectativas. Claro está, todo va a depender del comportamiento de la demanda (el enclave es eminentemente importador) y de las estrategias de los operadores privados.

Significativamente puede todavía tener un amplio recorrido el tráfico de automóviles y el de TEUs, del que se espera mucho en un futuro. Sin embargo, la clave de esta futura evolución va a estar apoyada en dos estrategias nucleares. La primera será la ZAL, con 100 hectáreas ya dispuestas para las solicitudes de las empresas. En segundo lugar, el gran proyecto de Puerta Centro en Guadalajara, el puerto seco en el centro de la Península en el que la APT cuenta con algo más de 15 hectáreas, sobre las 220 que ocupa el complejo logístico. La APT invierte 20 millones de euros (3,5 en los terrenos), y supone un elemento vital para el desarrollo del Puerto, considerando además que será la mayor terminal intermodal de España. El  inicio de la operativa está previsto para el próximo año.

Este modelo, en otra escala menor, más especializado, se ha traducido en el acuerdo del puerto seco de Caspe, que el Puerto empleará para graneles agroalimentarios. En este mismo sector de actividad, también cabe reseñar la recuperación del tráfico agroalimentario vía ferrocarril con la terminal de Monzón.

En esta competencia por aumentar su hinterland natural, el enclave tarraconense se encuentra con otras autoridades portuarias que luchan en el mismo terreno, y muy especialmente Barcelona. En todo caso, un reto apasionante y del que va a depender el futuro del enclave.