T.P.
14/05/2026

Pimec Logística reclama un nuevo marco laboral, medidas de protección energética y una apuesta decidida por el Corredor Mediterráneo para evitar la pérdida de competitividad
El sector logístico se ha consolidado como uno de los principales motores de la economía catalana, con una contribución mínima del 10,07% del PIB. Así lo concluye el último informe elaborado por Pimec Logística, presentado este martes en el auditorio de la sede de Pimec, en una jornada marcada también por las advertencias sobre el incremento de los costes estructurales que afrontan las empresas del sector.
Durante la presentación, el presidente de Pimec, Antoni Cañete, alertó de que la logística vive un nuevo escenario económico condicionado por el encarecimiento de la energía, la volatilidad de los precios de las materias primas y el aumento de los costes del transporte internacional. Según explicó, los efectos derivados del conflicto en Oriente Medio y otras situaciones como la crisis ferroviaria han provocado tensiones directas sobre la productividad y la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.
“Este contexto impacta de manera directa en las pymes, que a menudo disponen de menos capacidad financiera para absorber estos incrementos”, lamentó Cañete, que también apuntó una reducción del peso del valor añadido dentro del conjunto de la economía.
En relación con la huelga del profesorado educativo, el presidente de Pimec defendió el derecho a la manifestación, pero advirtió de que “esto no debería tener un impacto en el derecho al trabajo y a la movilidad”, asegurando que la situación está afectando a familias, empresas y actividad económica.
El encargado de presentar las conclusiones del estudio, titulado “Contribución de la logística a la economía”, fue el presidente de Pimec Logística – Clúster Logístico de Cataluña, Ignasi Sayol, quien definió el escenario actual como una situación de “asfixia económica”.
Según el informe, la aportación total de la logística a la economía catalana asciende a 29.867 millones de euros, aunque Sayol advirtió de que esta cifra “esconde una paradoja preocupante”. “El sector pierde peso específico en la generación de riqueza real mientras los gastos externos se disparan hasta niveles inasumibles”, afirmó.
El estudio revela que el Valor Añadido Bruto (VAB) logístico ha pasado de representar el 4,74% del PIB en 2014 al 3,66% en 2023, evidenciando una pérdida de peso sectorial. Paralelamente, los consumos intermedios han crecido un 37,4% en la última década, una cifra que triplica el incremento del VAB, que solo ha aumentado un 11,5%.
Pimec también alerta de la erosión de los márgenes empresariales. Según Sayol, el sector opera bajo “un nuevo suelo de costes estructuralmente más elevado que antes de 2020”, sin capacidad de repercutir estos incrementos en los precios finales.
El informe también pone de manifiesto una pérdida de competitividad respecto al resto del tejido productivo catalán. Entre 2014 y 2023, la productividad por trabajador cayó un 3,6%, pasando de 61.314 euros a 59.082 euros. Además, mientras la productividad global de la economía catalana creció un 12,6% entre 2019 y 2023, la logística solo lo hizo un 3,7%.
Otro de los indicadores destacados es la presión salarial. Actualmente, los salarios absorben el 67,1% del VAB del sector, muy por encima del 52,7% de media de la economía catalana.
Durante su intervención, Sayol también criticó la forma en que algunos grandes cargadores continúan abordando la logística. “Se sigue tratando como una simple commodity sujeta exclusivamente a subastas de precios”, afirmó. Según explicó, esta visión ignora la volatilidad de los mercados energéticos y el impacto directo de la denominada “regla del Brent”, según la cual cada aumento del 10% en el precio del petróleo encarece entre un 3% y un 5% el transporte terrestre.
Ante este escenario, Pimec Logística reclama tres grandes líneas de actuación para evitar la degradación de la competitividad del sector en Cataluña.
La primera es un nuevo marco laboral que reconozca la complejidad real de toda la cadena de valor logística y permita superar la rigidez del actual convenio del transporte.
La segunda pasa por crear un escudo energético y fiscal específico para proteger a las pymes de la volatilidad de los precios del petróleo y garantizar el cumplimiento de los compromisos de pago por parte de los cargadores.
Finalmente, el sector reclama una apuesta definitiva por las infraestructuras y la intermodalidad, con la ejecución real del Corredor Mediterráneo. El informe recuerda que más del 90% del transporte interno terrestre en Cataluña depende actualmente de la carretera, una situación que consideran especialmente vulnerable ante posibles choques energéticos y que, según Pimec, solo puede corregirse con una apuesta ferroviaria real y efectiva.





