T.P.
20/6/2025

La recuperación de la Torre de Virgili pone en valor el patrimonio histórico y portuario del territorio.
Port Tarragona y el Ayuntamiento de Vila-seca han inaugurado la restauración de la Torre de Virgili, una construcción del siglo XVI catalogada como Bien Cultural de Interés Nacional por la Generalitat de Catalunya. El acto contó con la participación de la directora corporativa de Puertos del Estado, Pilar Parra; el presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago J. Castellà Surribas; el alcalde de Vila-seca, Pere Segura Xatruch; y la subdelegada del Gobierno, Elisabet Romero.
La restauración, con un presupuesto de medio millón de euros, ha sido financiada íntegramente a través del programa ‘2% cultural’, gestionado conjuntamente por el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, y el Ministerio de Vivienda. Este proyecto forma parte del compromiso por recuperar y conservar el patrimonio histórico ubicado en dominio público portuario.
Situada en La Pineda, cerca de la Zona de Actividades Logísticas de Port Tarragona, la torre ha sido consolidada estructuralmente y se han acondicionado los accesos para permitir su visita pública, integrándola en la futura ruta patrimonial municipal.
Durante la presentación, el presidente de la Autoridad Portuaria destacó la importancia histórica del edificio, que sirvió desde la defensa contra ataques piratas hasta vigilancia durante la Guerra Civil. El alcalde expresó su satisfacción por la colaboración institucional que hizo posible esta rehabilitación, reafirmando el compromiso por preservar símbolos identitarios del municipio.
Los trabajos incluyeron la restauración de la fachada para recuperar su aspecto original, así como la consolidación interior para garantizar su conservación y futura apertura controlada al público. La torre tiene cuatro plantas y una altura aproximada de 11 metros, con muros de piedra picada y mortero, y originalmente contaba con cuatro matacanes, de los que hoy quedan tres.
Construida como torre de vigilancia, su función principal era controlar el tráfico marítimo y alertar a la población ante posibles ataques piratas, un sistema común en el litoral mediterráneo durante los siglos XVI y XVII. Posteriormente, tuvo usos militares durante la Guerra Civil, cuando servía de punto de vigilancia para el cercano campo de aviación de La Pineda.





